Novena Navidad en Familia 2017

 

Monición inicial

En este sexto día de nuestra novena, queremos invitar a todos a contemplar el camino de la Sagrada Familia. María y José en camino, migrantes.
 
Retomemos las palabras del Papa Francisco para entrar en este día:
“¿Quién ha llorado por la muerte de estos hermanos y hermanas? ¿Quién ha llorado por esas personas que iban en la barca? ¿Por las madres jóvenes que llevaban a sus hijos? ¿Por estos hombres que deseaban algo para mantener a sus propias familias? Somos una sociedad que ha olvidado la experiencia de llorar, de “sufrir con”: ¡la globalización de la indiferencia nos ha quitado la capacidad de llorar!”
 
Villancico
 

Oración Inicial

Dios, Padre Nuestro,
que has iluminado  el mundo con el nacimiento  de Jesús,
luz del mundo,
causa de nuestra  alegría,
concédenos amarlo sobre todas las cosas, ser sus fieles discípulos
y jamás separarnos  de Él,
y por el testimonio de nuestra  vida y palabras, ser la luz que brilla en nuestra familia.
Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro  Señor.
Amén
 

Palabra de Dios

Lc 2,1-5
 
Por aquellos días, se promulgó un edicto de César Augusto, que ordenaba un censo de todo el imperio. Este primer censo se hizo cuando Quirino era gobernador de Siria. Todos iban a empadronarse, cada uno en su propia ciudad; así es que también José, perteneciente a la casa y familia de David, se dirigió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, llamada Belén, para empadronarse, juntamente con María, su esposa, que estaba encinta.
 
Reflexión
Durante este último tiempo todos hemos sido testigos de los grandes dolores y dificultades que muchas familias han tenido que sufrir por la migración o por tener que abandonar la propia casa, cultura y familia, y correr grandes riesgos. La casa común es una casa habitada por hermanos, amigos, compañeros, que tenemos que salir adelante apoyándonos unos a otros. El Santo Padre nos invita a todos a que realmente vivíamos en una profunda solidaridad. Que tomemos conciencia del dolor. Y que hagamos todo lo posible desde el punto de vista de la solidaridad, pero también de las políticas, para que migrantes, refugiados, encuentren en nosotros la mano tendida de un hermano.
 
El Papa nos invita a “Acoger, proteger, promover e integrar a los migrantes y los refugiados, “Acoger significa, ante todo, ampliar las posibilidades para que los emigrantes y refugiados puedan entrar de modo seguro y legal en los países de destino.
 
Proteger, se conjuga en toda una serie de acciones en defensa de los derechos y de la dignidad de los emigrantes y refugiados, independientemente de su estatus migratorio.
 
Promover quiere decir esencialmente trabajar con el fin de que a todos los emigrantes y refugiados, así como a las comunidades que los acogen, se les dé la posibilidad de realizarse como personas en todas las dimensiones que componen la humanidad querida por el Creador.
 
Integrar, se pone en el plano de las oportunidades de enriquecimiento intercultural generadas por la presencia de los emigrantes y refugiados. El contacto con el otro lleva, más bien, a descubrir su “secreto”, a abrirse a él para aceptar sus aspectos válidos y contribuir así a un conocimiento mayor de cada uno. Es un proceso largo, encaminado a formar sociedades y culturas, haciendo que sean cada vez más reflejo de los multiformes dones de Dios a los hombres”
 
¿Dónde estaremos nosotros a lo largo de este tiempo? Pues sintiéndonos profundamente solidarios con migrantes y refugiados, recordándonos que todos somos hermanos.
 
S. E. Mons. Julio Parrilla
Obispo de Riobamba
Presidente Comisión de Pastoral Social - Cáritas

Villancico
 

Diálogo y Compromiso

¿Somos capaces de reconocer a la Sagrada Familia, y al propio Cristo, en esos rostros de inmigrantes y refugiados presentes en nuestra realidad cotidiana y pastoral, y que sufren y que piden una respuesta solidaria y coherente como Iglesia? 
Compromiso
En esta época de espera de la llegada de Cristo, hagamos el compromiso de poder reconocer que el sueño de Dios de que todos tengan vida y vida en abundancia, sea una posibilidad para quienes viven en situación de movilidad humana. Que como Iglesia en el Ecuador podamos ser un espacio que los acoge, protege, promueve e integra.
Valor a vivir
La cultura del encuentro
 
Peticiones
Oremos a Dios Padre, por intercesión de la Sagrada Familia, para reconocerlo en la vida y experiencia de tantos hermanos migrantes y refugiados. A cada invocación respondemos con frases del Papa Francisco: Señor, haz que vivamos a plenitud la cultura del encuentro.
 
  • Que reconozcamos que “Los migrantes son nuestros hermanos y hermanas que buscan una vida mejor lejos de la pobreza, del hambre, de la explotación y de la injusta distribución de los recursos del planeta, que deberían ser divididos equitativamente entre todos”. Oremos.
  • Que “sepamos elegir la posibilidad de vivir ahora en el mundo más noble y justo posible, mientras formamos las nuevas generaciones, con una educación que no puede dar nunca la espalda a los «vecinos», a todo lo que nos rodea”. Oremos
  • Que entendamos que “cada uno de nosotros es responsable de su prójimo: somos custodios de nuestros hermanos y hermanas, donde quiera que vivan. El cuidar las buenas relaciones personales y la capacidad de superar prejuicios y miedos son ingredientes esenciales para cultivar la cultura del encuentro, donde se está dispuesto no sólo a dar, sino también a recibir de los otros”. Oremos
  • Que asumamos que “en la raíz del Evangelio de la misericordia, el encuentro y la acogida del otro se entrecruzan con el encuentro y la acogida de Dios: Acoger al otro es acoger a Dios en persona”. Oremos
 
Te pedimos Padre amado que estos llamados hagan eco en nuestro corazón y produzcan un cambio genuino para ser dignos portadores y representantes de la cultura del encuentro y la acogida para tantos hombres y mujeres migrantes y refugiados. Amén.
 
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

 

Oración Final
Oh María,
aurora  del mundo nuevo, Madre  de los vivientes,
a Ti confiamos la causa de la vida:
mira, Madre,  el número inmenso
de niños a quienes se impide nacer,
de pobres a quienes se hace difícil vivir, de hombres y mujeres víctimas
de violencia inhumana,
de ancianos  y enfermos muertos a causa de la indiferencia
o de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu Hijo
sepan anunciar  con firmeza y amor a los hombres de nuestro  tiempo
el Evangelio  de la vida.
Alcánzales la gracia de acogerlo como don siempre nuevo,
la alegría de celebrarlo con gratitud durante toda su existencia
y la valentía de testimoniarlo
con solícita constancia,  para construir,
junto con todos los hombres de buena voluntad, la civilización de la verdad  y del amor,
para alabanza  y gloria de Dios Creador y amante  de la vida. Amén.
(San  Juan Pablo II, Encíclica  Evangelium Vitae )
 

Bendición

Dios Padre misericordioso nos bendiga, nos guarde, y nos lleve a la cultura del encuentro. Amén.

 

Villancico

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