Comisión Ecuatoriana de Justicia y Paz

 

 
Amigos y compañeros:
La Encíclica Laudato Si (Alabado seas), del Papa Francisco, sobre el cuidado de la Casa Común es un auténtico Cántico a las criaturas del siglo XXI, en el que el nuevo San Francisco advierte del "gemido de la hermana Tierra", acosada por un brutal cambio climático y la "cultura del descarte", por lo que necesitamos urgentemente un cambio de rumbo antes de que sea tarde.
 
Nuestra casa común es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia y es también como una madre bella que nos acoge entre sus brazos: «Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta, y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba».  Pero de seguido, presenta una terrible constatación, “la tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería”.
 
El Papa hace una pregunta radical “¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan?”, y nos desafía con una preocupación básica “lo que está en juego -nos dice- es nuestra propia dignidad.  Somos nosotros los primeros interesados en dejar un planeta habitable para la humanidad que nos sucederá”. (No.7)
 
Si aún no la hemos leído, es importante que lo hagamos y mejor si lo hacemos junto a otros, buscando dar respuesta práctica al llamado del Papa, que es el de la Madre Tierra.  En este mes, el Observatorio de Discernimiento Político, comparte su discernimiento en esta Encíclica.
 
Por otro lado, a finales de octubre cumplió 100 años de fructífera vida, una de los promotores y fundadores de la COMISIÓN DE JUSTICIA Y PAZ, la Dra. Isabel Robalino Bolle.  Esta Comisión junto con otras organizaciones fraternas, la festejamos y dimos gracias a Dios por su presencia comprometida.  Aquí les comparto una síntesis de su biografía:
Isabel Robalino Bolle, ha sido y es una guerrera frontal en muchas lides, entre otras, en el Congreso Nacional por leyes justas.  Cabildeos y negociaciones por una Reforma Agraria que haga justicia a los campesinos, ella misma fue entusiasta animadora de su aplicación en tierras de la Iglesia.  Litigios y demandas de justicia, en particular para los trabajadores, en los tribunales, en las calles y en las plazas de la ciudad y el país.  Ora bien, incentivando y promoviendo organizaciones e instituciones que solidariamente tengan propósitos en favor de la vigencia y desarrollo de los derechos humanos y de la dignidad de la persona humana.
 
La Doctora Robalino, al interior de la Iglesia Católica, con su práctica se adelantó a las enseñanzas del Concilio Vaticano II, al reclamar una valorización de los laicos acorde con la naturaleza secular de la propia Iglesia, cuya razón de ser, no es ella misma sino el mundo que espera ser salvado.  Misión que ha sido obscurecida y a veces confundida por un clericalismo auto referenciado, impidiendo a veces que hombres y mujeres, asumamos desde la fe, la responsabilidad que tenemos en la construcción de un mundo más justo y fraterno. 
 
Felicidades a la Dra. Robalino, que a lo largo de su vida, ha sido una luchadora coherente, con valores trascendentes como la verdad, la justicia, la libertad y la solidaridad.  Confiamos sea un referente de compromiso cristiano para las presentes y futuras generaciones.
 
Un cordial y fraterno saludo.
Enrique Galarza Alarcón
 
 
Hacer propia la causa del medioambiente
 
A propósito de la consulta popular propuesta por el presidente Moreno, muchas voces se han alzado para comentar, en especial, sobre las cinco primeras preguntas de las siete propuestas.  Valoramos que el tema ambiental haya sido tomado en cuenta y en especial la referencia al parque nacional Yasuní.  La realidad que vive nuestro país, hace relación explícita a la contradicción entre conservación y extractivismo, en una propuesta que tiene que ver con la regulación de la actividad petrolera y minera, y su devastador impacto en la Amazonia.
 
A nivel político, el conflicto de las decisiones está entre la explotación, por los ingresos económicos que podría generar, o la defensa a ultranza, a momentos sin alternativas… por lo que viene bien preguntar “explotar ¿en qué condiciones? ¿para qué? y en ¿qué términos?...”  considerando, que los recursos obtenidos han dado lugar a un foco de corrupción.
 
Al mismo tiempo, la sociedad privilegia la mentalidad de lucro y cultura de consumo desmedido e indiscriminado que contamina la naturaleza, en el que el gasto suntuario es el otro lado de la medalla de la inequidad, la pobreza y la privación, en una sociedad acostumbrada a echar a la basura todo lo desechable y tratar a los pobres como parte del desecho.
 
Ante esta realidad, proponemos la revisión de la Encíclica Laudato Si’ «Alabado seas» del Papa Francisco, publicada a mediados de 2015, en la que se mira al universo, desde una perspectiva de ecología integral, en la que al defender al medioambiente se aboga por la dignidad del ser humano.
 
El Papa expresa, en esta carta «sobre el cuidado de la casa común», la necesidad de una revisión de nuestra relación con la creación, con la naturaleza: lo animado e inanimado que nos rodea y en la que debemos reconocer la dignidad de ser obra de Dios.  Para lo que es necesario que la gente sienta como propia la causa del medioambiente, atendiendo las realidades cercanas como las urbes y la ruralidad, donde hay faltas y carencias.
 
La Encíclica habla de una doble crisis: una de desigualdad, donde los pobres son atropellados por la codicia, y otra de destrucción, en especial en la Amazonía, a la que los pueblos, como el ecuatoriano, están en la obligación de conservar por la alta biodiversidad que posee, además de proteger a los pueblos no contactados.
 
Laudato Si’ recoge y utiliza con mucha fuerza la evidencia científica del cambio climático, así como la responsabilidad moral de la humanidad, por lo que particularmente los cristianos debemos enfrentar este fenómeno como un problema ético profundo con responsabilidad hacia las generaciones futuras.  La sociedad debe cambiar de manera sustancial, donde si bien las energías renovables son absolutamente necesarias, no son suficientes.  Lo que se necesita es cambiar los fundamentos de la sociedad, hacia una nueva, basada en la armonía y el respeto a los seres humanos, por ende a la naturaleza.
 
Por lo que el Papa Francisco nos exhorta, entre otras, un cambio en el estilo de vida desde la perspectiva de la austeridad, es decir, que la defensa del medioambiente nos lleva a salvar y preservar el entorno y con este gesto, respetamos al propio ser humano.
 
Por la trascendencia de este tema, el pasado 15 de octubre el Papa convocó a un “Sínodo Amazónico”, para octubre de 2019, en el que la Iglesia ecuatoriano tendrá una activa participación.  Sugerimos para profundizar el tema, los documentos y materiales en el sitio web de la Red Eclesial Panamazónica - Repam (redamazonica.org/).
 
Coordinador: Carlos Larrea - -Relator: Serafín Ilvay
Subcomisión de discernimiento político – Comisión Justicia y Paz  - Ecuador

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